LA MUERTE RONDA A LOS LÍDERES SOCIALES DE LA GUAJIRA: asesinan a lideresa wayúu

Redacción La Plena Caribe ||

En la tarde del miércoles mientras almorzaba en un restaurante de Riohacha, Guajira, fue asesinada la líder comunal y política de Manaure Oneida Epiayú. Según los informes la lideresa wayúu fue asesinada de un disparo en la cabeza por dos hombres que llegaron hasta el restaurante en una motocicleta. En el mismo hecho resultaron heridos dos hombres que la acompañaban y un menor de doce años. La mujer, reconocida por su activismo social, venia denunciando la corrupción que se presenta al interior del ICBF de la Guajira.

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Cabe resaltar que el 13 de septiembre fue asesinado el palabrero y líder social José Manuel Pana Epieyú cuando se desplazaba hacia Riohacha, muerte de la cual aun no se conocen avances en la investigaciones para aclarar las causas y responsables.

MACABRO VIERNES 13 PARA LOS LÍDERES SOCIALES DEL CARIBE: BOLÍVAR Y GUAJIRA DE LUTO

Redacción La Plena Caribe ||

Como un oscuro presagio de viernes 13 se presentaron las noticias de la muerte de dos lideres sociales del caribe, la primera en Bolívar y la otra en la Guajira.

Gustavo Pérez, líder y defensor de Derechos Humanos fue asesinado en la Vereda Palma Chica del corregimiento de los Canelos en Santa Rosa del sur, Bolívar. El líder social era parte de la Asociación Santa Rita y la corporación Sembrando Futuro de Paz, además de ser delegado de la mesa den víctimas de Candelaria. El defensor de Derechos Humanos había solicitado protección al Estado por amenazas a su vida de parte de grupos paramilitares que hacen presencia en la región.

 

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Gustavo Pérez – Manuel José Manuel Pana

 

Por otro lado, mientras se transportaba entre Maicao y Riohacha fue asesinado el palabrero José Manuel Pana Epieyú. Este se desempeñaba como miembro de la Junta Autónoma Mayor de los Palabreros y era autoridad tradicional de Karaquita. Vale resaltar que la labor de los palabreros dentro de la comunidad wayú consisten en ser mediador entre los diferentes conflictos que se presentan entre los miembros de las familias. La muerte de José Manuel representa la muerte de la palabra.

Las muertes de Gustavo Pérez y Manuel José Pana colocan en alerta a los líderes sociales de la región caribe, territorio que las autoridades hacen parecer territorio de paz.

 

 

LA ASAMBLEA DE LA OEA SE CONVIRTIÓ EN EL CIRCO DE MEDELLÍN

Por: Ramón Araujo Africano

Definitivamente el presidente Duque está más preocupado por la terrorista oposición venezolana, al cual lo une su abyecta posición sumisa al imperio. Juntos pretenden colgarle unas estrellas más a la bandera de EEUU, las de los Estados de Colombia y Venezuela. La posición lacaya no es gratuita ni casual, corresponde a una concepción y una visión más arrodillada que la de los presidentes que le han antecedido.

Al presidente Duque, a la OEA y a Almagro no les ha significado nada la cantidad de líderes muertos en Colombia, entre los que se cuentan, líderes defensores de derechos humanos, reclamantes de tierras, excombatientes en proceso de reincorporación y sus familiares. Ocurridos a partir de la firma del acuerdo de paz con las FARC EP. Todos estos muertos son colombianos y las garantías constitucionales que les merecen sus asesinatos no pueden seguir siendo la retórica y los mensajes hipócritas y fariseos.

Qué decir del departamento colonial de la OEA que tampoco tiene tiempo, o le merece ocuparse de estos menesteres, por el afán de cumplir fielmente el papel de perro faldero de Mike Pompeo y John Bolton, los halcones del departamento de Estado norteamericano.

Montaron el circo en Medellín, contra Venezuela, tratando de imbéciles a la mayoría de los colombianos que sabemos las intenciones ocultas tras la “preocupación” ante la migración venezolana. Venezolanos humildes que han sido estimulados para que lleguen a engrosar el ejército de desempleados y subempleados de este país cuyas cifras oficiales están los primeros en dos dígitos, con más del 64 por ciento ubicados en la economía del rebusque.

Los sistemas de salud, educación, servicios públicos y vivienda colapsados para la población colombiana, ahora están tremendamente graves por la presencia de migrantes, a quienes el Estado colombiano no le resuelve sus condiciones mínimas de vida digna.

Claro el circo para recaudar ayudas internacionales, por medio de campañas como el concierto en la frontera y otras parafernalias humanitarias, invierten una mínima parte y desvían o se roban una gran parte los recursos captados. Los empresarios, por su parte, también sacan su tajada por cuánto les pagan menos del mínimo, o salario diferenciado, con horarios de 12 y 15 horas diarias, sin prestaciones sociales. Quienes no son absorbidos por el mercado informal de fuerza de trabajo deambulan en la mendicidad, enrolándose en la delincuencia y bandas criminales, disparando la delincuencia, mientras tanto la demagogia no resuelve la gravedad del problema que se convierte en un círculo vicioso.

Duque como siempre de espaldas a la realidad, promueve la violencia verbal contra la paz, los opositores y los pobres. Cuando la minga y otros actores sociales se movilizan, estigmatiza a los indígenas, trabajadores y campesinos. No cumple con los acuerdos de la Habana, trabó la JEP, quiere una sola corte de bolsillo, desconoce la separación de poderes y el Estado de derecho.

En cambio, no ha faltado a ningún evento empresarial. Con ellos interlocuta, demostrando su carácter de clase y para quien gobierna.

Tienen los guajiros que levantarse cansados de tanto abandono de todos los gobiernos territoriales y nacionales. Reclaman empleo, salud, vías, garantías, combustible y seguridad, etc. Los llaneros también reclaman la emergencia social por los efectos de los recurrentes cierre de la vía a Bogotá.

En este caso se asombra uno de ver cómo la tecnología y la ciencia en Colombia tienen un atraso descomunal. Generalmente, por efecto de la corrupción no se invierten todos los recursos dispuestos para las obras, los cuales son desviados para las coimas y sobornos. No se prevén contingencias que preserven al Estado de contratos leoninos como en este caso. Remito a que investiguen las avenidas construidas entre la llamada ruta de la seda entre la India, Pakistán y China, trazada y construida sobre terrenos tres y cuatro veces más difíciles. ¿Qué pasó con las obras de cuarta generación y el puente Chirajara a cuyo frente estuvo el vicepresidente Vargas Lleras?

Técnicamente se están descubriendo por expertos fallas geológicas, estructurales, de suelo y cálculos en estas obras colapsadas, que comprometen a gobernantes de ministerios y entes territoriales. Como siempre, las medidas no resuelven ni culpables ni el problema que involucra a la clase política gobernante.

Señor Duque gobierne y resuelva en Colombia que hay bastante por hacer, deje que los problemas de otros los resuelvan ellos.

ESE ANTICUADO VALOR DE LA PAZ

Por Jeyfer Acosta Maldonado

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Desgastada, pasada de moda, privatizada y satanizada llegó la paz a los violentos días de enero. El eterno retorno de la violencia no regresó con la acción bélica del ELN, ni a inicios de este año, venía haciendo estragos en esos lejanos lugares de la Colombia rural, la Colombia de las periferias, la Colombia profunda. Las grandes cadenas de medios corporativos apuntaban sus cámaras hacía otros asuntos, los violentos apuntaban justo a la cabeza de sus próximas víctimas. En las redes se repartían memes y chistes del bufón de presidente que nos tocó y en los montes  y tierras recién restituidas se repartía plomo de manera selectiva y sistemática. Los medios  titulaban «volvió el terror», como si alguna vez se hubiera ido de este país.

Y ahora entendemos que la paz no era de Santos ni de las FARC-EP, que fallamos al no apropiarnos de ella, al no transformarla en un bien colectivo. Caemos en cuenta, ahora, que la paz no era un discurso y el medio con el cual las Farc-ep se iba a tomar el poder, sino que era la oportunidad para abrir trocha y camino con el fin de armar un nuevo rancho.

Es innegable que con la entrega y dejación de las armas  de parte las FARC-EP y el inconstante diálogo del Estado y el ELN, las acciones bélicas habían bajado. Y no sólo eso. El desescalonamiento del conflicto nos permitió a los ciudadanos aplicar aquella consigna de «instrúyase, conmúevase, organícese». La utopía había retoñado como un árbol de guayacán caído por un vendaval. En los últimos meses la protesta social, la sólida crítica y el ojo puesto a los abusos del nuevo-viejo gobierno crecieron y crecieron como la candela que devoró la bandera de la Fiscalía o los gases que se expandían para reprimir a los estudiantes y ahora a los mingueros del Cauca. Y los líderes sociales, héroes anónimos o anti-héroes para este Estado, ya no tuvieron miedo y defendieron a sus común-unidades hasta con su único capital: la vida.

Entonces, pregúntese ¿A quién le sirve la guerra?  ¿Aún cree que la Paz es una abstracción, un discurso, una idea anticuada e innecesaria? Y ¿por qué no?, también pregúntese ¿por quién deben doblar las campanas?