The Christian Dream: “El sueño cristiano”

Por Edwin Castellar.

El anhelo de un gran sector de la juventud está centrado en conseguir las riquezas de cualquier pastor cristiano de la ciudad; todos saben el costo y están dispuestos a pagarlo.

Arrazola

La tarde se hunde en el horizonte de la avenida Santander. Luces artificiales se mesclan con el último resplandor del sol que de a poco se va ahogando en el mar. Este espectáculo tiene un sitio VIP conocido por los universitarios y frecuentado por los cannabicos, un parque dedicado a la división de infantes de marina, grumetes y técnicos de la Armada Nacional.

La cita con Federico había sido pactada a las 7 de la tarde, el reencuentro de un viejo conocido que, desde que había salido del país hace dos años, no había vuelto a saber nada de él.

-¿Qué tal hey? – dice Fede mientras agita su mano y se acerca al lugar donde lo espero. Llevaba una camisa mangas largas de azulejos, abotonada hasta el cuello y encajada dos dedos bajo el ombligo, el pantalón era una tela que de a leguas se ve su calidad y un par de zapatos charoles punta larga con una V marcada a un costado. No tienen nada que ver con el viejo amigo que se había quedado antes de emprender mi viaje. Noté también que mientras se acercaba, se liberaba de algo que le colgaba de su bolsillo izquierdo de la camisa, y que en un intento de prudencia lo guardaba sigilosamente en su pantalón.

-Wou, ¡qué pinta!- no podía dejar de hacerle la acotación –Pareces pastor-  intentando ser simpático en lo que me parecía una broma inocente.

-Es la idea- Federico respondió casi sin expresión corporal, apenas se había parado frente a mí y con una irónica sonrisa me cambió abruptamente el tema -¿Y cómo te ha ido por allá? ¿Cuéntamelo todo?

Hablamos claro y tendido por más de una hora, luego de rechazarme la invitación a una cerveza o a unos tragos, era evidente pensar que algo no andaba con mi amigo. También era evidente la particular atención que le tenía a su celular un sábado en la noche, como un trabajador apurado en el grupo de su empresa.

Magna sorpresa cuando en una de sus revisiones de celular, se llevó la mano al bolsillo y por accidente vació su contenido. Una escarapela en la que sobresalía el nombre “Ríos De Vida”, una empresa de la religión afianzada en la localidad y sobre todo, la economía hegemónica de la ciudad.

-¿Qué? ¿Desde cuándo?- Fue lo que apenas pronuncié con tal sorpresa.

-Hace un año, ya hoy hago parte del primer círculo de la iglesia-  respondió Fede con algo de vergüenza entremezclada con una extraña forma de orgullo.

-Pero, ¿sí sabes todo lo que hace su pastor o quiénes son sus aliados en la política?-  Un poco alterado y con mayor tono de voz pregunté desesperado, no podía concebir a un amigo tan cercano en los tentáculos de el “arrazolismo”.

-Sí, claro que conozco. Pero ese es él.

-Pero él es el líder y presidente de su empresa, digo, iglesia- repliqué sin apenas dejarlo hablar –Todo lo que él haga, diga o apoye tú también tendrás que hacerlo.

El silencio invadió nuestra conversación, solo interrumpido por el sonido de los autos que pasaban por la avenida Santander.

-¿Tú sabes que yo soy de una familia que viene de un pueblo verdad?- Me preguntó con algo de melancolía en sus ojos –Los negocios de mi familia son pequeños y pronto estarán bajo mi cargo-.

-¿Qué quieres decir con eso?- pregunté, pero sabia bien a lo que quería llegar.

-Quiero decir hermano, que Ríos de Vida es la mejor asociación para negocios que puedo tener en esta ciudad, no puedo encontrar mejor circulo social: empresarios, abogados, políticos y líderes de los barrios más caros de la ciudad confluyen en una misma idea.

-Tomarse el poder de la ciudad absolutamente- pregunté enojado y con algo de rabia.

-Exactamente- Fede parecía no entender la magnitud de sus palabras, pero estaba totalmente convencido de su estrategia.

–Aunque son el grupo más poderoso de la ciudad, cada uno por su cuenta solo han logrado contratos y uno que otro ejecutivo de la ciudad a su cargo- bastante confiado y casi orgulloso de ellas remató.

–La idea es tomase todas las instituciones de la ciudad.

Las piernas me empezaron a temblar, no sé bien si era por la ira que sentía al saber que todo eso era posible, o si era porque mi amistad había caído en las artimañas de los poderosos de la ciudad, como si él o su familia estuvieran invitados a sentarse en la mesa de la realeza de Cartagena siendo unos simples plebeyos que ni siquiera ronda en sus cédulas de ciudadanía el nombre del distrito de Bolívar. 

Es el sofisma en el cual involucraron a la escasa clase media alta de la ciudad. Afianzado en los barrios –acomodados- los valores de una clase social a la cual no son bienvenidos. No son ellos quienes convierten en capital los medios de producción, sino que más bien son víctimas de la espiral de consumo a la cual todos somos sumidos.

-¿Y tú, quieres eso para la ciudad?- intentando apelar a la culpa, rechisté, intentando tratar de conocer todas las perspectivas de su decisión, que aunque no lo pareciera de forma, era profundamente política.

-Mi pastor, no desea mal para la ciudad, ayudamos tanto o más que el mismo distrito- Entonces empezó a enumerar cada una de las acciones de caridad que usaban para esgrimir todo malestar que surgía del plan macabro detrás de la fachada de una iglesia, su convencimiento era tal, que cada palabra que salía de su boca tenía una justificación.

–Salimos en las camionetas a entregarle comida a los indigentes de la ciudad en la noche y hacemos además comedores gratis para los pobres cada fin de mes.

-Pero el pastor estuvo en contra de todo el proceso de paz y aún lo está- hablar de Arrázola sin hablar de política es una contradicción descarada. Era algo que Fede no entendía, ni estaba dispuesto a discutir.

-No está en contra de la paz, está en contra de la impunidad. Pero eso a mí no me importa, yo ni voté en el plebiscito- Estas palabras calaron en mí como un balde de agua fría, más porque su tesis estaba amparada en su subjetividad: egoísta y sin vergüenza. 

El ambiente se tornó tenso, por lo menos en esta conversación, ambos sabíamos que el tema era irreconciliable. Pero realmente uno se siente iluminado luego de escuchar los argumentos de un joven de a pie que esta dentro de los tentáculos de semejante industria. Me explico:

Realmente en la iglesia “Ríos de Vida” se han concentrado todas las fuerzas conservadoras y politiqueras de la ciudad, cualquiera que desee ser alguien a cambio de vender su alma, encontrará un puesto perfecto en esta organización. Jóvenes de todos los estratos sociales ven en su estructura su escalera, no al cielo, sino al “sueño cristiano” que ha reemplazado al pírrico “sueño americano”. En el “sueño cristiano” puedes hacer los peores vejámenes de la sociedad,  que igual solo necesitas ‘montar’ tu iglesia y perfectamente después serás el mejor pastor.

A este “sueño cristiano” están invitadas todas las almas que quieran aportar materialmente a la construcción de su propia realeza. Por ejemplo, ya tienen su candidato aprovechando el despeluque de la alcaldía que hoy por hoy padece, un personaje en alianza con el uribismo fascista que pretende tomarse, como el caudillo Pablo Morillo, la ciudad heroica.

Dedicado a mi amigo Fede.
En cualquier parte que me leas, siempre serás mi gran amigo.

 

 

Entre Gitanos y Wayúu del Caribe colombiano

Domingo Ramírez es un Rrom (Kalé) de Portugal que con la lectura de la novela “Leopardos bajo el sol”, de la escritora colombiana Laura Restrepo, quedó bastante sorprendido con las enormes similitudes que él halló entre los protagonistas de la novela, el pueblo Wayúu de La Guajira colombo-venezolana, y su propio pueblo.

Intrigado por el parecido de muchas de las costumbres de estos dos pueblos, Domingo Ramírez buscó y buscó en la Internet hasta encontrar la dirección del Proceso Organizativo del Pueblo Rrom de Colombia (PRORROM), organización a la que acudió para que le absolviera algunas interrogantes que tenía sobre el pueblo Wayúu.

PRORROM, a partir del relacionamiento que ha tenido con organizaciones de pueblos indígenas, entre ellas del pueblo Wayúu, respondió sin tardanza haciendo una preliminar comparación entre los dos pueblos. He aquí el resultad de esas reflexiones.

  1. Efectivamente, existen muchas similitudes entre el pueblo Rrom (Gitano) y el pueblo indígena Wayúu. Las grandes semejanzas entre estos dos pueblos obedecen, fundamentalmente a que dada su organización social tradicional, ambos pueblos son tribales.
  2. El pueblo Wayúu está ubicado en la frontera colombo-venezolana. En Colombia ocupan una extensión importante del departamento de La Guajira, localizado en la región Caribe. Es el pueblo indígena más numeroso de Colombia, pues su población, sin contar la que habita en el lado venezolano supera con creces las doscientas mil personas. Contrariamente el pueblo Rrom es un grupo étnico minoritario en el país con un peso demográfico, cuantitativamente hablando, es ciertamente muy bajo y, en lo que concierne al Caribe colombiano se identifican kumpeniyi Rrom (núcleos poblacionales) en los siguientes lugares: Sabanalarga (Atlántico), Sampúes, Ciénaga de Oro y Sahagún (Córdoba) y Sincelejo (Sucre).
  3. Los Wayúu tienen una amplia movilidad geográfica y son polirresindenciales, es decir que tienen, según las estaciones, viviendas en diferentes áreas de su territorio tradicional, que en Colombia está reconocido a través de varios Resguardos, entre ellos el de la Media y Alta Guajira que posee alrededor de 1.067.505 hectáreas de extensión.  Esta itinerancia, aunque circunscrita a un territorio específico, podría considerarse como una semejanza con los Rrom que son nómades.
  4. Los Wayúu tienen alrededor de 25 castas, o erruki, como se le dice en su propia lengua, el wayunaiki, que es una lengua que pertenece a la familia lingüística Arawak. Los Rrom también están compuestos por linajes o vitsi, como se les dice en la shib rromaní. El que ambos tengan una organización social conformada a partir de linajes, sería otra de las semejanzas.
  5. Una diferencia entre los Rrom y los Wayúu es que los primeros son patrilineales, es decir la sangre se hereda del padre, en tanto que los segundos son matrilineales. Sin embargo, la estructura y lógica de la organización social de ambos pueblos, como se dijo anteriormente, es bastante similar: Los Rrom configurados a partir del padre y los Wayúu a partir de la madre. Para los Wayúu es la familia de la madre, la más relevante, de ahí que sean los tíos maternos las figuras principales de autoridad.
  6. Los Rrom tienen a los Sere RomengueSero Rom, en singular–, en tanto que los Wayúu tienen como autoridades a los Araurayú, que como se mencionó son los tíos maternos. Los Araurayú, al igual que Sere Romengue, son hombres de prestigio, de honor y que tienen un amplio conocimiento de la tradición.
  7. Tanto los Rrom como los Wayúu tienen una ley propia en la que se encuentran muchas semejanzas. Al igual que la Kriss Romaní (sistema jurídico del pueblo Rrom), la Sukuaipa Wayúu (“Ley Wayúu”), se fundamenta en lo que simplificando en extremo podría llamarse como “ojo por ojo, diente por diente”, en otras palabras, donde la venganza y el cobro de la ofensa juegan un papel central. Para los Wayúu la sangre derramada hay que vengarla por lo que no son extrañas las guerras entre clanes rivales. Ello, al parecer, ocurre todavía con frecuencia en algunos grupos Rrom donde ese sentimiento se mantiene latente.
  8. La responsabilidad sobre una determinada infracción es independiente del hecho de si el infractor u ofensor tuvo o no la culpa. Lo que vale para la Sukuaipa Wayúu es el hecho objetivo mismo, es decir, el daño causado. De la misma manera que sucede con los Rom, la gravedad de una ofensa está determinada por el número de personas y grupos familiares que terminan involucradas. En muy pocos casos el responsable es exclusivamente el individuo, ya que lo más común es que la familia materna del individuo que cometió alguna infracción o delito, también es responsable.  Pienso que en esto de la ley propia es donde se encuentran más semejanzas entre los dos pueblos.
  9. Para evitar las “vendetas” entre clanes, los Rrom tienen la Kriss o Tribunal de Mayores que resuelven los conflictos. De la misma manera los Wayúu tienen en los putchipüu, o palabreros, un dispositivo que procura concertar la disputa entre familias rivales o enfrentadas. Cuando una familia quiere evitar que la ofensa o daño causado por uno de sus miembros, desate una guerra, llama a un palabrero, que es un hombre mayor de mucha sabiduría, para que “lleve la palabra” a la familia rival, con el propósito de llegar a un acuerdo. Si bien es cierto las guerras entre clanes son frecuentes, también es cierto que los putchipüu han impedido muchas más guerras y han posibilitado que familias rivales o enfrentadas lleguen a acuerdos.
  10. En rituales, como el del matrimonio, también encontramos muchas semejanzas, como quiera que en ambos pueblos la dote para acceder al intercambio matrimonial es fundamental. La diferencia estriba en que la dote en los Rrom es entregada al padre de la novia, en tanto que en los Wayúu es entregada a los tíos maternos de la novia. Estos son los responsables de llegar a los acuerdos con los tíos maternos del novio. Para los Wayúu la dote está dada por chivos, collares, caballos y también por dinero en efectivo. Sobre el precio de la dote, al igual que los Rrom, se tiene en cuenta factores como la belleza, la juventud, la “pureza de sangre” y la virginidad, aunque esta última no de la manera como la valoran los Rrom.
  11. Tradicionalmente los Rrom adivinan el futuro a través de las cartas y la lectura de la buenaventura, en tanto que los Wayúu lo hacen a través de los sueños. Los sueños deben contarse a alguna de las mujeres mayores de la familia, antes que termine de amanecer para que la adivinación del sueño sea más efectiva. Si bien la mayoría de Wayúu son cristianos, ya sea católicos o protestantes, tienen una marcada religiosidad centrada en los espíritus de los muertos, pulowi, al igual que los Rrom, con los mulé. Cabe acotar que la conversión a las iglesias evangélicas de los Wayúu reviste particularidades, puesto que su religiosidad tradicional no dejará de impregnar y pernear constantemente las prácticas y creencias de su nueva religión. Esto mismo ocurre con los Rrom, quienes asumen la religión evangélica, dejando intactos muchos rasgos de su espiritualidad tradicional.
  12. Una diferencia radica en que para los Rrom los cementerios son signo de mala suerte y por ello se les rehuye, en tanto que para los Wayúu son muy importantes. Cada grupo familiar tiene su propio cementerio, que es como el título de propiedad de su territorio. De hecho los Wayúu no son tanto de donde nacen, sino de donde están enterrados sus antepasados.
  13. Al igual que los Rrom, los Wayúu tienen un complejo sistema médico tradicional. Son, en ambos pueblos, principalmente las mujeres las que tienen conocimientos especiales sobre plantas, minerales y partes de animales que tienen poderes curativos y terapéuticos. Entre los Wayúu estas mujeres de conocimiento son llamadas ouutsü cuyo correlato entre los Rrom serían las drabarní.
  14. La palabra y el honor, son al igual que para los Rrom, de la mayor importancia. Los Wayúu le conceden un inusitado valor a la palabra, que hace superfluos los contratos escritos. Los Wayúu también son un pueblo ágrafo, puesto que su lengua, el wayunaiki, no es escrita, aunque algunos lingüístas han hecho propuestas de alfabetos. Esta situación también se ha venido dando entre los Rrom.
  15. Un caso curioso. En la eventualidad que una pareja conformada por una mujer Wayúu y un hombre Rom, tengan un hijo o hija, de acuerdo a los parámetros de descendencia de cada pueblo, este hijo o hija sería simultáneamente Rrom, por el padre, y Wayúu por la madre. Tendría la vitsa del padre Rrom y el eirruku de la madre Wayúu. Ambas familias reclamarían la pertenencia étnica de ese hijo o hija.  Esto para decir que a las mujeres Wayúu, lo mismo que a los hombres Rrom, les está permitido, sin mucha dificultad, que se casen y tengan descendencia con gente que no es de su propio pueblo. Un hijo o hija será siempre Wayúu si la madre es Wayúu. Un hijo o hija será Rrom si el padre es Rom.
  16. El pueblo Wayúu es un pueblo indígena, de origen amerindio. Se cree que hace más o menos tres mil años llegó al territorio que actualmente ocupa, proveniente de la Amazonía. Su base económica es el pastoreo, y al igual que muchos Rrom, el comercio y el contrabando, ya que le sacan provecho a la frontera colombo-venezolana. La inmensa mayoría de Wayúu son binacionales: colombianos y venezolanos y pueden cruzar la frontera libremente.
  17. Si para los Rrom las mujeres son importantes dentro de la organización social tradicional, también lo son para los Wayúu quienes por su carácter matrilineal las tienen en alta estima. Los códigos de honor y de guerra de los Wayúu, por ejemplo, prohíbe terminantemente, matar y aún atacar a mujeres y a niños.

Esperamos que estas breves y desordenadas consideraciones, hayan aclarado en algo las interesantes dudas que habían sido planteadas.

 

Nota: Yoska Bimbay, como cultor excepcional de los conocimientos y saberes de sus ancestros, se dedica al único oficio que realmente lo hace sentir libre y feliz: la forja del cobre. Junto a su núcleo familiar y con su pequeño taller a cuestas recorre con paciencia los pueblos del Caribe colombiano como antaño lo hiciera el inolvidable Melquíades. De vez en cuando, sobre todo en las noches al pie de un fogón, logra sacar tiempo para reflexionar sobre las vicisitudes de su pueblo. Él conversa y otros copian y difunden su palabra de fuego. PRORROM es la organización rromaní más antigua y de mayor trayectoria en el país, que viene trabajando activamente por la visibilización y pleno reconocimiento de los derechos colectivos del pueblo Rrom. Fue fundada en la kumpania de Girón (Santander) el 5 de agosto de 1998 y reconocida oficialmente mediante la Resolución No. 022 de 2 de septiembre de 1999 expedida por la hoy llamada Dirección de Asuntos Indígenas, Minorías y Rrom del Ministerio del Interior.

 

 

Codazzi marchó en contra de la violencia

Por Luis López

El día 7 de abril, se llevó a cabo una “Marcha por la Vida” en el municipio de Agustín Codazzi, Cesar; el evento inició desde las horas de la mañana y arrancó desde el parque La Guitarra, atravesando una de las calles principales del sector comercial, hasta llegar al parque Simón Bolívar. Este acto contó con la participación de las familias de los jóvenes asesinados en días recientes por sujetos desconocidos a bordo de una camioneta: Edwin Alexander Salas (soldado profesional), de 32 años de edad; Luciano Acosta Brito, (joven) de 25 años y; Hamilton Soto Lara de 23 años.  En conmemoración a las víctimas, participaron la Corporación de Constructores de Paz y Desarrollo Sostenible, la organización Piensa y Actúa y el acompañamiento de la Defensoría del Pueblo.

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Dicho acto simbólico desarrollado a través de una movilización pacífica fue encaminado a protestar en contra de la violencia que han sufrido estas comunidades. Allí su proclama de caminar por las plazas públicas, al calor del sol de la mañana, visibilizando su sufrimiento como familias afectadas en el marco del conflicto social que atañe a las regiones del país; y con la preocupación que genera el patrón con el que se ejecutaron los crímenes, dado a que éstos muestran vestigios de paramilitarismo, flagelo que afectó al pueblo en tiempos pasados y que, al parecer, lucha por reanimarse en medio de un proceso de paz cobrando más víctimas.

La marcha reivindicaba la defensa de la vida. Avanzó hacia la alcaldía donde familiares de las víctimas recientes y dolientes en general, pusieron su palabra al oído de la gente del pueblo; quienes a su vez escuchaban y miraban atentamente a éstas personas vulneradas en el sosiego que refleja el miedo provocado en masa; esperanzados en conocer la verdad detrás de los hechos y que se haga justicia con los responsables de la masacre.

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Así fue el primer Festival Cultural por la Paz en Conejo

Por Johan Mendoza Padilla, colaborador de La Plena.dsc_0319

Cinco de la mañana, aún estaba oscuro, los rayos del sol no habían hecho su aparición y sin embargo la comunidad del corregimiento de Conejo se hizo presente en la primera actividad de la jornada que constaba en un tinto por la paz. Un café tipo gourmet de muy buena calidad, amenizado por un conjunto vallenato conformado por dos señores que se hacen llamar “Los Abuelos Felices”, era la bienvenida que le daban los conejeros al día y, con ello, se daba formalmente inicio al primer Festival Cultural por la Paz organizado por el Movimiento Caribe de Artistas por la Paz – MOCAPAZ.

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Los Abuelos Felices degustando de un sabroso café conejero.

Mujeres víctimas del conflicto asociadas en ASMUPERIJÁ se sumaron a la iniciativa y promovieron el compartir con un café cultivado en la Serranía del Perijá y procesado en el corregimiento adscrito al municipio de Fonseca, famoso por ser tierras de cantores en el paradisiaco sur de La Guajira, la que en lo absoluto ha sido ajena a los estragos de la guerra y del modelo económico que evidencia que la pobreza y el abandono del Estado es el común denominador en gran parte del país.

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Pasado las ocho de la mañana en el colegio agrícola de bachillerato se abrió paso Inty Maleywa, guerrillera del Bloque Martín Caballero de las FARC-EP que pese a las zozobras de una confrontación armada logró seguir desarrollando su talento con el fin de exponer por medio de los lápices de colores lo que ha sido la trágica historia de nuestro país, pero sobre todo, mostrando que aún es posible reconstruirla y hacer de Colombia una tierra incluyente para todos. Sus obras están condensada en unos plotters para que la humedad y las vicisitudes que constantemente debían atravesar entre las montañas no las dañaran.

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Luego de las diez los moradores del corregimiento, así como los visitantes que atendieron el llamado en el resto de La Guajira y de otras partes de la Región Caribe, se trasladaron al salón múltiple de la institución educativa, que por cierto es la más grande edificación de la población y por dentro está lleno de mucho colorido, para atender al foro sobre la “Implementación de los Acuerdos: hacia una nueva Guajira”, no sin antes dejarse cautivar por un hecho innovador: ser espectadores de una obra de teatro montada por guerrilleros de las FARC-EP.

Pues de eso se trataba el primer Festival Cultural por la Paz, el cual se hizo en el marco de las Olimpiadas por la Reconciliación que organizó la alcaldía municipal de Fonseca, para lograr un acercamiento humano, sincero y constructivo entre la sociedad y los que por años lucharon en contra de un Estado con las armas, pero hoy se han comprometido totalmente a hacerlo solo con las ideas y el debate. De ahí que las guerrilleras y guerrilleros hayan aprovechado al máximo para mostrar que no solo aprendieron a disparar, sino, incluso, a actuar. La obra se centró en una crítica a lo que es el modo de hacer la política en el país y la sumisión que muchos mandatarios tienen ante poderosos como los Estados Unidos.

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A continuación comenzaron las intervenciones por parte de los ponentes invitados al foro, entre los cuales se resaltaba el hecho de que un alcalde en ejercicio, Misael Velásquez, alcalde de Fonseca, y un comandante guerrillero, Fabio Borges, miembro del Estado Mayor del Bloque Martín Caballero, se sentaran juntos a intercambiar opiniones sin la necesidad de que uno tratara de convencer al otro, más bien, sobre la base del consenso a ver qué sería lo más idóneo para la comunidad en vista de la implementación de los acuerdos que pretenden darle solución a las causas de una confrontación armada que duró más de medio siglo.

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El alcalde de Fonseca Misael Velásquez y el comandante de las FARC-EP Fabio Borges

Junto a ellos habían otros invitados de alto perfil como la defensora de Derechos Humanos Imelda Daza, quien ocupa un asiento en el Congreso a nombre de Voces de Paz, movimiento que surge con la vocación de hacer veeduría a las reformas y leyes que garanticen la implementación de los acuerdos de La Habana; Jorge Enrique Botero, periodista destacado que ha cubierto parte de la guerra colombiana; Emil Hoyos, presidente del Colegio Nacional de Periodistas; Deimer Marín, compositor vallenato y ex diputado guajiro; Wilson Rojas, Secretario de Gobierno del departamento de La Guajira; así como un delegado por parte del Consejo de Fonseca, de la Iglesia Católica, juntas de acciones comunales, entre otros.

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Los ponentes invitados al foro

Pese al intenso calor del día, que quizás oscilaba en los 37 grados, la gente permaneció en el recinto escuchando las intervenciones y siendo testigos de las propuestas surgidas del espacio tales como: la necesidad de construir un pacto social por La Guajira así como una mesa departamental que vele porque La Guajira sea seleccionada como zona priorizada para la materialización de los acuerdos, la ampliación de espacios culturales, políticos y deportivos en el resto de la región, entre otros.

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Llegó el medio día, momento de reposo después de una mañana agitada. Todos aprovechaban para conversar, para tomarse fotos. Funcionarios públicos con mandos guerrilleros, la comunidad con los invitados, en particular los de la Junta de Acción Comunal de Conejo que también eran convocantes. Todo era un ambiente de regocijo y reconciliación, evidenciando que sí es posible en la medida de que existan voluntades.

Entre los que se tomaban fotos cabe resaltar a Cristina Bustillo, vocera de MOCAPAZ, mujer que se ha trasladado a tierras guajiras pues está convencida de que si logran en Conejo una transformación cultural, más adelante todo será un efecto dominó para recuperar el tejido social y superar el doloroso capítulo de guerra que a millares de compatriotas les ha toca protagonizar.

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Cristina Bustillo junto a invitados al foro y mandos guerrilleros

Las tres de la tarde era la hora del fútbol y dos equipos salieron a la cancha, en ella habían policías, funcionarios públicos, guerrilleros y conejeros, no los unos conformando un equipo contra los otros, en esta ocasión, como suele hacerse en los partidos de bola e´ trapo en los barrios de Barranquilla, cada quien sumándose a donde le hicieran el llamado. El resultado no importó, lo que se valoró fue el compartir deportivo al son de oles y muchos otros cantos que los asistentes hacían al mejor estilo de barras bravas, todo ello luego de haber hecho las premiaciones a los deportistas que participaron de las olimpiadas de la reconciliación en modalidades como microfútbol, ajedrez, atletismo, voleibol, entre otros.

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Y pese a que no hubo brisa, niños y adultos expusieron con orgullo sus cometas, pues también en el festival se hizo un concurso a ver cuál era la más grande, la más colorida, la que más zumba, etc. Se comprometieron que al primer soplo elevarán las cometas a lo máximo para que los cielos conejeros también se llenen de la alegría que significa la paz.

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Se vino el atardecer, la gente se recogió a sus hogares para ponerse bacano puesto que en la noche había baile en la plaza principal del pueblo. Una tarima bien dotada de luces, pantalla gigante y sonido fue la cómplice de que diversos artistas locales e invitados ambientaran una noche que la lluvia trató de dañar, no obstante, las ganas de festejar tan maravilloso día permitió que el agua no opacara el entusiasmo y el derroche de sonrisas que estaba regada en todo el pueblo.

La tarima comenzó a nutrirse primero con las danzas que guerrilleros y guerrilleras habían ensayado pensando en este festival. Primero fue el Garabato, que simboliza nada más y nada menos que la lucha entre la vida y la muerte, en donde la segunda piensa que ha ganado, pero la vida es más poderosa y nos enseña que es posible un mundo mejor incluso capaz de ganarle a la temible muerte. Luego fue el turno de su majestad la Cumbia, unos de los principales referentes culturales del país, inspirada por los movimientos que hace el río y que fueron los mismos que hombres y mujeres acostumbrados a vestir camuflados en esta ocasión se dejaron adornar por sombreros y polleras.

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Por último fue la presentación de los artistas, entre los cuales se destacaron los del genero vallenato, aunque también hubo participación para la ranchera, urbano, salsa, tropical, entre otros. Entre los que intervinieron cabe destacar la espectacular presentación de Ivo Díaz, quien dio cátedra de cómo es cantar vallenato y precisamente en Conejo que se encuentra a escasos kilómetros del casco urbano de Fonseca.

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Así culminó el primer Festival Cultural por la Paz, que entre otras cosas fue el primer ejercicio de intercambio natural, sin prevenciones, entre guerrilleros que muy pronto volverán a la legalidad, las instituciones del Estado y la comunidad en general. Sin duda Conejo debe convertirse en referente nacional, un territorio que por cierto se ha pintado de mil colores por la paz. Ojalá que en otras comunidades del Caribe se replique prontamente esta experiencia que permite agilizar el tránsito de cada uno de nosotros hacía un nuevo tipo de sociedad colombiana.

Sólo Humanos

Cuando acepté hacer parte de La Plena Caribe, acepté mostrar las noticias desde las profundidades sociales como muy pocas veces son presentadas. Acepté la responsabilidad que conlleva comunicar bajo la misma ética periodística de los medios masivos, bajo el mismo concepto de sensibilidad y bajo la misma seriedad.

Visita a Conejo

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