La anarquía en la construcción de la paz post-plebiscito

Todas las movilizaciones, eventos, manifestaciones y acciones que hoy vemos por la paz en Colombia, y por la implementación de los acuerdos, responden a un actuar anarquista por parte del pueblo colombiano para alcanzar ese bien común, por esa esperanza que se había negociado y que se había alcanzado a hacer realidad. Sigue leyendo

NOS EMPUJAN A LA GUERRA ,Y LO PERMITIMOS

Por Jeyfer Acosta Maldonado ||

Nos empujan a la guerra cada día, con cada noticia, con cada no, con cada fusil que compraron con nuestro dinero, en cualquier lugar de este milenario lugar. Nos empujaron a la guerra cuando nos dijeron que pedíamos demasiado, que el suelo en el que sembrabamos nuestro alimento no era nuestro sino de unos pocos. Cuando prefirieron enviar un batallón del Ejército y no a dos docentes, un salón de clases y unos cuantos libros. Cuando nos acusaron de auxiliadores de la guerrilla y borraron nuestro pueblo del mapa e inscribieron nuestros nombres en las frías estadísticas de la muerte, de los desaparecidos, de los desplazados, de los invisibilizados.

Nos empujaron a la guerra cuando engañaron a nuestros indígenas con espejos a cambio de su oro, cuando le dijeron a nuestros abuelos que el cemento era igual a progreso, cuando a nuestros padres les hablaron del libre mercado y cuando nos dijeron deliberadamente que habíamos votado a favor de la guerra porque esa paz estaba mal hecha. Lo hicieron cuando sembraron el campo con los cuerpos de jóvenes y campesinos, que también engañaron con ofertas de un mejor trabajo para ellos y su familia, pero a cambio recibieron la fría bala destrozando su cráneo y manchando un uniforme que en su vida habían visto.

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Foto: Milicianos de la Guerra Civil Española

Nos empujan a la guerra cada vez que a una madre la llaman loca por seguir excavando en la tenebrosa verdad en la que sepultaron a sus hijos, en adentrarse monte adentro a reclamar y a enfrentarse con quienes reclutan a sus retoños. Cuando convirtieron el negacionismo en el discurso oficial, y aquí nunca ha pasado nada o todos es un mito, un discurso generador de odio contra los héroes y servidores de la patria, allí dijeron guerra sin decir guerra.

Nos empujan a la guerra cuando nos llaman zorras, putas, vagos, guerrilleros, drogadictos, desocupados, apátridas, ladrones porque hoy no aceptamos que la nueva forma de terrorismo de Estado sea decir “no hay dinero, no hay presupuesto para eso que piden”. Cuando no hay recursos para la educación, para la mujer, para la JEP, la CEV, para los campesinos, para los indígenas, para los negros, para los ex-guerrilleros le dan de comer de manera consciente a la guerra.

Y así nos empujan a ser traficantes de sonrisas clandestinas porque demasiada felicidad en una persona ya es sospechosa y amerita castigo “divino”, humano o de la naturaleza. Y nos empujan a la guerra entre nosotros cuando repetimos sus discursos llenos de odio para descalificar al que ya no quiere marchar con nosotros al llamarlo marica, drogadicto, puta, violento, radical, políticamente incorrecto, pequeñoburgués, lumpen. Y ¿por qué no?: Vago, jipi, disidente y lesbiana de manera despectiva echándole una palada de tierra a las luchas de los que prefirieron hacer trochas en el inventar y errar por su cuenta. De esta manera nos empujan a la guerra, y lo permitimos.

¿POR QUÉ EL SALARIO MÍNIMO NUNCA VA A ALCANZAR?

|| Por William Alexander Aguirre

El reciente anuncio del presidente Duque de resolver el aumento del salario mínimo por decreto, fijaría un incremento del 6% para el 2020, generando los efectos esperados en la opinión. Los aplausos de los gremios empresariales, la queja de las centrales obreras y la frustración de la ciudadanía de ingresos bajos que -aunque ganen por debajo del mínimo- aspiraban un mejor aumento en el marco del estallido social que implicó el 21N.

Los análisis técnicos rigurosos realizados por personas que al parecer nunca han pagado un arriendo, así como las fotos de las cuatro monedas que corresponden al aumento del salario mínimo por día, abundan en las redes sociales. Por más superfluas que resulten muchas de las opiniones al respecto, permiten poner de manifiesto las dificultades que atraviesa el salario mínimo para resolver las necesidades de las personas, de fondo la conclusión es que el salario mínimo nunca va a alcanzar porque:
-El nivel de informalidad lleva a que la mayoría de la población no reciba un salario mínimo.

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La proporción de población ocupada informal en las 23 ciudades principales de Colombia fue de 46.7% entre agosto y octubre de 2019 (DANE). El restante 53,3% que se presume formal incluye a trabajadores de las diferentes entidades del Estado, las Fuerzas Militares, los jueces y congresistas, entre otros cargos de la burocracia estatal que tienen ingresos muy por encima del salario mínimo. Se debe incluir dentro de estos empleados formales a las capas medias de profesionales como médicos, administradores, docentes, que pese a ver pauperizados sus ingresos, tienen salarios que generalmente se encuentran arriba del mínimo.

No hay una cifra oficial que permita saber que porcentaje de la población ocupada gana un salario mínimo, pero teniendo en cuenta lo anterior, es posible afirmar que esa porción de trabajadores esta por debajo de aquellos que tienen un nivel de ingresos distinto, según las declaraciones casi inentendibles del director del DANE, Juan Daniel Oviedo, serían alrededor de 9 millones los afortunados asalariados que perciben el mínimo.

Una de las dificultades de las centrales sindicales a la hora de negociar el salario mínimo parte de la escasa base social con la que cuentan en el momento de llegar a la mesa, sumado a la dispersión en la organización de los trabajadores. De acuerdo con el censo sindical realizado por el ministerio del trabajo (2017), las centrales tan solo agrupan a un 6.4% de las personas ocupadas, divididos en 7 centrales, de los cuales un 30% corresponden al sector campesino/pecuario y un 14.6% al educativo (siendo los sectores que mayor sindicalización aportan). Frente a ese panorama, la puja por el aumento salarial termina en manos de una minoría que representa a otra minoría de la población.

La idea de un salario mínimo diferencial, que es impulsada por buena parte de los gremios empresariales, solo busca legalizar lo que las empresas han venido haciendo de facto: flexibilizar la contratación laboral al punto que la figura de un “salario mínimo” desaparezca y sea reemplazada por los ingresos proporcionales a la productividad, como si la productividad fuese responsabilidad de los trabajadores de la empresa y no de la empresa misma. De esta manera, parte de los ocupados informales corresponden a formas de vinculación flexible sobre la base de comisiones por productividad que atan el ingreso del trabajador a la ganancia del empresario, en el peor de los casos, convenciendo a los empleados de que ellos también son verdaderos emprendedores.

La informalidad no es un problema que deban superar las economías de mercado. La informalidad es en una consecuencia inevitable de la tendencia de acumulación y dominación, que avanza hacia la desarticulación de los trabajadores y aumentar las ganancias por la vía de la reducción de los costos de funcionamiento de las empresas, que encuentra nuevas formas de pauperización laboral en plataformas y aplicaciones digitales de economía “colaborativa”.

La preocupación del sector financiero por la formalización laboral no pasa por la inquietud de las entidades financieras por la estabilidad de los trabajadores, sino por el afán de vincular a una parte importante de la población ocupada que recibe ingresos sin realizar aportes de salud y pensión (EPS y Fondos de Pensiones), de ahí la necesidad de presionar un ajuste institucional que permita flexibilizar también la captación de aportes a seguridad social, capitalizando los ingresos de las personas que se encuentran por debajo del “mínimo”.

El salario mínimo se determina a partir de los costos de funcionamiento de las empresas y no sobre el costo de la canasta básica familiar.

El principal argumento de los empresarios durante la negociación del salario mínimo es que los costos de funcionamiento de las empresas resultan muy elevados, por lo tanto, es imposible realizar nuevas contrataciones y generar más empleo. El dogma microeconómico de maximización de los beneficios lleva a los empresarios a repetir de manera incesante el mismo argumento, dejando de lado el mismo análisis micro del lado de las familias. Los costos de producción resultan de mayor importancia que los costos de la cesta básica familiar.

Si traemos a valor actual el promedio de los gastos totales mensuales del hogar en cabeceras municipales estimado por el DANE (2017), obtenemos que estos rondan los 2’410.000 pesos, siendo el arriendo y servicios públicos los que mayor proporción del gasto representan (28.7%). Dicho promedio se encuentra 1’429.000 pesos por encima del salario mínimo decretado para el 2020 (incluyendo el auxilio de transporte), por lo que los gastos se estiman que están por encima de los ingresos casi en un 60%.

El método de fijar el salario mínimo a partir de una “negociación”, cuyo poder está concentrado en una de las dos partes, da -y seguirá dando- como resultado salarios por debajo del costo de vida en el país.

El doble papel que juegan los trabajadores en la economía, como productores de bienes y servicios, por un lado, y como consumidores de los mismos, por otro, crea una evidente disyuntiva: si se reduce los ingresos de los trabajadores se reduce el consumo en la economía, por ende, las ventas de las empresas caen. En realidad lo anterior no ocurre, las personas deben consumir el millón cuatrocientos mil pesos ganen o no el salario mínimo, porque de ello depende su supervivencia.

En los países desarrollados podríamos afirmar que el Estado cubre, por la vía de la prestación de servicios o de los subsidios, el margen de diferencia entre el salario y el costo de vida, garantizando las ganancias de las empresas y la subsistencia de los trabajadores simultáneamente. En el caso colombiano, el Estado parece más preocupado por encontrar formas de financiación para sobrevivir que las familias mismas. El nivel de endeudamiento, la venta de sus activos productivos, la corrupción y la visión rentista que han tenido los sectores que controlan el Estado han llevado a que éste se vea obligado a incrementar sus impuestos y formas de recaudo, con nuevas cargas impositivas (como en la reforma tributaria) e inclusive, multando la mayor cantidad de personas que sea posible por tomarse una foto en la parte alta del nuevo puente Pumarejo.

El margen de diferencia entre el gasto de los hogares y el salario, se cubre generalmente mediante el crédito. El crédito de consumo ofrecido por las plataformas de almacenes comerciales, el crédito informal del paga diario, el fíao de la tienda, los atrasos en los pagos de arrendamiento y cuotas de crédito hipotecario, la tijera roja en los recibos de servicios públicos, etc. Posponer indefinidamente el pago de los gastos de consumo, alternando muchas veces las obligaciones incumplidas para “solucionar”, termina siendo la fuente de escape de la presión social que genera la informalidad, los bajos salarios y la ausencia de Estado benefactor.

Indexación de costos al salario mínimo
Un día después de anunciado el aumento del salario mínimo del próximo año, se escuchan incrementos en tarifas de servicio de transporte urbano que seguramente van a superar en recaudo el valor adicional que dichas empresas van a pagar a los choferes de su flota de buses con el nuevo salario. Mas allá de esto, son múltiples las implicaciones que tiene en el costo de vida la indexación al salario que tienen muchas tarifas. Con el 6% de salario aumentan los costos de matrículas de educación superior, el valor de las multas, entre otros conceptos medidos en SMLV, absorbiendo de forma paradójica buena parte del incremento.

Mientras el desarrollo de la producción en la economía colombiana no permita reducir el grado de informalidad, el salario mínimo solo servirá para indexar dichas tarifas, convirtiéndose en un indicador más de la economía, sin mayores efectos sobre el sector real que los arriba mencionados.

¿El fracaso del salario mínimo?, ¿hay otras alternativas?
El trabajo asalariado fue un éxito como forma de dominación y un fracaso como mecanismo para resolver la subsistencia de los trabajadores, lo que algunos autores han denominado como la crisis de la sociedad del trabajo, es en realidad la crisis del trabajo asalariado como mecanismo del capital para reproducirse y garantizar la reproducción de su principal fuente, la fuerza de trabajo. Ante esta situación se han profundizado modelos especulativos basados en el crédito en los que las personas no trabajan para consumir, sino que trabajan para pagar sus deudas, garantizando el consumo, el control social y la acumulación de capital de manera simultánea.

En perspectivas mucho más humanistas se ha planteado la necesidad de elevar un consumo mínimo vital a categoría de derecho fundamental, cargando sobre alguien o algo (el Estado, la sociedad, las mismas empresas) la responsabilidad entregar un ingreso a los ciudadanos sin distingo de estrato, raza, creencia o género. La renta básica es una forma de evitar que la subsistencia de una persona dependa de otras variables que no sean su propio derecho como ser humano a vivir en unas condiciones mínimas alimentación, vivienda, salud, educación y vestido. La renta básica no niega el trabajo asalariado, pero hace que la vida no dependa del salario. Por ende, no es una propuesta que implique transformaciones en las relaciones de producción, pese a no representar una salida anticapitalista son escasos los capitalistas que se atreven a promoverla, mientras se ven a gatas para intentar justificar que sus aumentos al salario mínimo esta vez sí van a alcanzar.

IN MEMORIAM: DILAN CRUZ

|| Por Israel Barreiro Delgado

El día de 23-12-19, en Bogotá, centenares de personas realizaron un magnifico evento público en Homenaje póstumo a DILAN CRUZ. El primer mártir estudiantil, asesinado por el Capitán del ESMAD, MANUEL CUBILLOS, un mes antes dentro de la jornada nacional de protesta iniciada el 21 de noviembre contra el denominado “paquetazo neoliberal” de Duque, Carrasquilla, el Consejo Gremial Nacional y la OCDE.

Este acto público espontáneo de masas, expresó un conjunto justo de sentimientos y exigencias populares, como: 1) Reconocer en DILAN CRUZ a un joven estudiante imbuido de los mejores anhelos sociales y patrios; 2) Condenar el vil asesinato oficial a sangre fría, vulnerando el sagrado derecho a la vida de DILAN CRUZ; 3) Rechazar la violencia oficial institucionalizada, por intermedio del ESMAD, para silenciar e intimidar al pueblo y desalentar sus movilizaciones de protesta contra las políticas neoliberales; 4) Condenar la impunidad que ESTÁN cubriendo al asesino y el asesinato de DILAN CRUZ; 5) Impugnar a las mayorías de congresistas, empresarios y políticos gobiernistas que defienden la actuación criminal y violenta del ESMAD; 6) Denunciar a la “Gran Prensa” nacional e internacional como cómplice voluntaria del terrorismo de Estado, escenificado por el ESMAD; 7) Criticar la conducta servil y lacaya de la alta comisionada para los derechos humanos de la ONU, MICHELL BACHELET, la cual no se atrevió acusar al presidente Duque de violación de los derechos humanos.

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Únicamente sobre las masas populares, reside la posibilidad de que el asesinato de DILAN CRUZ, no quede en la impunidad, ni que su sacrificio se hunda en el silencio y el olvido. Pues, desde el primer momento los voceros y órganos del gobierno, procuraron tergiversar los hechos y presentar al joven asesinado como un “vándalo” y posiblemente un “terrorista” pagado y entrenado por el Foro de Sao Paulo, el “castrochavismo” y por Rusia.

Fueron los videos propagados por las Redes Sociales y valientes testigos, ahora amenazados, quienes aportaron las evidencias para desenmascarar e identificar al asesino que, ahora, pretenden presentar como mansa paloma incapaz de matar y comerse una hormiga.

El traslado de la investigación a la Jurisdicción Penal Militar, entraña un grave peligro de que el victimario sea condecorado como “Héroe”, eximido de responsabilidad penal y civil; y, de que la víctima (DILAN CRUZ) sea declarado culpable de su propia muerte, siendo condenados sus familiares a pagarle daños y perjuicios al victimario y, de pronto, también, al Estado.

En el supuesto de que DILAN CRUZ, con el lanzamiento de una piedra hubiese causado la muerte al Capitán MANUEL CUBILLOS, desde ese mismo instante habría sido encarcelado y la justicia ordinaria ya le tendría lista una “ejemplar condena” para él y varias decenas de estudiantes y personas participantes en la manifestación, acusados de horribles crímenes y, el Estado de Sitio y el Toque de Queda, bajo la figura del “Estado de Excepción”, estarían funcionado a pleno vapor para desarticular “la conspiración internacional” antineoliberal.

La Memoria y el asesinato de DILAN CRUZ, no puede quedar en la impunidad, ni caer en el olvido. Su vida cortada por balas oficiales, debe ser exaltada y reconocida en las Aulas escolares y Universitarias; reivindicada por todos los sectores sindicales y populares; bustos en su Memoria debieran ser erigidos; incluso, sería ideal que, la bancada de congresistas alternativos, presentarán un proyecto de ley para que el nuevo Puente sobre el rio Magdalena llevase el nombre de DILAN CRUZ: un verdadero mártir popular (recodemos: ley mata decreto politiquero).

¿Sería posible que el Comité Unitario Departamental de Paro, mandará a imprimir miles de Almanaques de bolsillo de 2020, con la figura de DILAN CRUZ, e inclusive, afiches o estampas; lo mismo que elaborar algunos videos para difusión en las redes sociales?

POR DECRETO FIJADO PARA 2020 EL SALARIO MINIMO

Por FUERZA OBRERA
DE UNIDAD SINDICAL
FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL
BARRANQUILLA, ATLÁNTICO ||

El presidente IVÁN DUQUE MÁRQUEZ, en asocio con la Ministra de Trabajo, ALICIA ARANGO, fijó un incremento nominal del salario mínimo actual ($828.116), igual al 6% (equivalente a $49.686,96, o sea, $1.656,23 diarios). En el mismo porcentaje (6%) es reajustado el auxilio de transporte, o sea $5.821,92 ($194,06 diarios).

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Los delegados de las Confederaciones sindicales, la CUT y Pensionados, habían solicitado “congelamiento de los precios de los servicios públicos y combustibles” y elevar a UN MILLÓN DE PESOS, el valor conjunto del salario mínimo mensual, más el valor del auxilio de transporte (actual de $97.032). Es decir el aumento nominal solicitado era: $1.000.000 – $925.148 ($828.116+$97.032), igual a $74.852 mensuales ($2.495 diarios). Repartido entre aumento del salario mínimo y reajuste del auxilio de transporte: igual a 8,09%.

Dos factores son decisivos para la fijación del incremento anual del salario mínimo: 1) la inflación; 2) la productividad. La primera está a cargo del Departamento Nacional de Mentiras (el Dane), por ser un ente más político, que científico o técnico. La segunda estaba a cargo del Departamento Nacional de Planeación y, ahora, para estas negociaciones, esa labor metodológica fue endosada al Dane, para quien esté año no hubo, prácticamente, incremento de productividad

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Para el Dane, la inflación de 2019 se haya en 3.88% y, estima que en diciembre, no desbordará el 4%. Para los empresarios el incremento del salario mínimo no podía superar el 5.88%, porque la economía no lo resistiría, arrastrando consigo los empleos y provocando una catástrofe. Para la Ministra de Trabajo “La cifra es una cifra inalcanzable porque es el doble de la inflación lo que generaría un desequilibrio en el mercado laboral”,

Patronos y gobierno, siempre han manejado el argumento de que los aumentos de salario producen inflación (alza en los precios), afectando a los propios trabajadores, al empresariado y al país (todo el pueblo). Estos argumentos peregrinos fueron demolidos por Carlos Marx, en su obra “SALARIO, PRECIO Y GANANCIA”. Demostró que un alza de salarios, no provoca por sí misma, aumento en los precios de las mercancías. Solo que, manteniendo igual nivel de productividad y escala de producción, puede generar una disminución en el volumen de las ganancias patronales.

De manera que las alzas de los precios de todas las mercancías y servicios, obedece al apetito voraz, desmedido y especulativo de la clase capitalista que regula hacia arriba los precios de sus mercancías y ganancias, y, hacia abajo los salarios de los trabajadores.

Siendo el incremento del 6% igual a $49.686,96 mensuales; o sea, $1.656,23 diarios ($207,02 por hora), ¿será que los trabajadores que perciban tal aumento saldrán de la miseria, la pobreza y la desigualdad y la inequidad desaparecerán?

VEA Y LEA El Personaje del Año: El pueblo en la calle

Por Elías Pinedo ||

Movilizado y rechazando el Estado centauro neoliberal y exigiendo respeto para sus derechos, el trabajo digno y la soberanía nacional. Desde la diversidad, una esperanza de cambios y justicia social, para construir la Nueva Colombia, la del común, la del tu y yo.

FARC-ATLÁNTICO, felicita la lucha del pueblo colombiano -su rebeldía y resistencia- en defensa de la vida, la paz social, política y ecológica; deseándoles un feliz Año Nuevo, lleno de vivas consignas y cantos de reivindicaciones y conquistas, extensivo a todos los pueblos en lucha contra el neoliberalismo y el imperio usano, por un mundo mejor, menos miserable , más justo y amoroso.

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Igualmente, fraternales y solidarias felicitaciones a nuestra militancia nacional y local. Nuestros símbolos son las cacerolas,cucharas y cucharones; las ollas y el sartén; las banderas, los megáfonos y los pitos. El “cacerolazo” es el himno, replicando en clave. La dignidad es la conciencia de la existencia y la justicia social su vestido. El baile de la vida es la protesta laica y ciudadana, urbana y sonora; organizada y con objetivos claros, palpables, alcanzables, medibles.

A partir del Primero de enero de 2020, los instamos a renovar los bríos participativos en la protesta social – ataviada para la ocasión, con un nuevo traje llamado “el paro nacional, con pliego único”, adornado y perfumado con las marchas y los pasacalles de la movilización cívica.

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Los trabajadores encabezan las protestas. La clase media en protesta entera. Las mujeres, protagonistas mayoritarias y exclusivas. Estudiantes, desempleados y descontentos: ahí.
Para un porte tan elegante el mejor escenario es la unidad. Unidad para enfrentar el tripaquetazo neoliberal: reformas tributaria, pensional y laboral, con más privatizaciones.

El Fondo Monetario Internacional, la OMC, el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico -OCDE- nos lo imponen. Sus áulicos domésticos Duque-Uribe, les entregan el país y se arrodillan ante el Consejo Gremial Nacional, sucursal del gran capital.

El miedo y la capucha, derrotados. La lucha llama. El paro nacional continúa. Es de efecto permanente. El neoliberalismo agoniza en el mundo. Sus coletazos son muy peligrosos, de orca asesina. Ayudémosle a fenecer.

A seguir marchando…

REFORMA Y CONTRA-REFORMA TRIBUTARIA

Por Israel Barreiro Delgado ||

Los Estados atienden los gastos que implica su sostenimiento, con impuestos directos, indirectos y con las ganancias proporcionadas por las empresas y bancos estatales. Como la tendencia es gastar más de lo percibido o recaudado, recurren al endeudamiento interno y externo. Las entidades prestamistas, cuyo negocio es alquilar dinero a personas naturales y jurídicas, a cambio de elevadas y seguras ganancias, imponen toda clase de condiciones leoninas a sus clientes.

Cuando el cliente es el Estado, éste descarga sobre la población el fardo pesado del servicio de la deuda (amortización del capital, pago de intereses y comisiones), mediante el incremento de los impuestos vigentes y la creación de nuevos. Y, si el Estado, como el colombiano, está dominado por la oligarquía, apelan a la más sofisticada retórica, para “convencer” al pueblo que le conviene aceptar mansamente la nueva carga tributaria y entender que las exenciones, deducciones y rebaja de impuestos a los ricos, es beneficioso para los pobres, porque se traducirá, supuestamente, en más empleo y mejores condiciones socio-económicas en el futuro (así ha sido desde La Colonia).

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El Estado neoliberal colombiano, se volvió tan alcabalero (o peor) que el imperio español que llevó a la población, a la histórica INSURRECCIÓN COMUNERA de hace 238 años (como anuncio de nuestra Primera Independencia). Precisamente, el PARO NACIONAL iniciado el 21 de noviembre de 2019, constituye una protesta generalizada de importantes y numerosos sectores de las capas medias pauperizadas; trabajadores precarizados; estudiantes con sueños frustrados; indígenas que apenas sobreviven; grandes masas aplastadas por la INFLACIÓN monetaria; el enorme peso de la catarata de impuestos nacionales, departamentales, distritales y municipales; y, todo un pueblo agobiado por los especulativos precios de los servicios públicos domiciliarios y los artículos comprendidos en la canasta básica familiar.

Conocido es que el Impuesto de Valor Agregado (IVA), fue establecido en 1963, por el gobierno conservador de Guillermo León Valencia; siendo sostenido por todos los Presidentes siguientes y aumentado hasta el 19%, para más del 85% de los elementos integrantes de la “canasta familiar”. El IVA es un impuesto (o castigo) a la compra, de carácter regresivo (porque es igual para ricos que para pobres, desempleados, etc.). Entre más los gobiernos liberal-conservadores han bajado los impuestos a los ricos y subastado fraudulentamente las empresas, bancos, puertos, aeropuertos, etc., mayor ha sido el incremento del IVA y la creación de decenas y centenas de impuestos. Igualmente, en forma acelerada ha crecido, no solo el costo de la vida, sino la depreciación (devaluación) del peso colombiano frente al dólar gringo (utilizado como referente para la fijación de precios de productos al por menor).

Impuestos neoliberales, inflación especulativa y devaluación inducida por el gran capital, conforman una triada macabra que irrita, indigna, estrangula y mata silenciosamente a nuestro Pueblo. Por eso, los valientes, se han puesto de pie; se movilizan en las calles; y con diferentes medios y métodos expresan la indignación, y reclaman cambios progresistas impregnados de justicia social integral.

Iván Duque, como Capataz de la plutocracia (controlante del gran capital y del aparato del Estado), está empecinado en desatender las Exigencias Nacionales, confiado en lograr que el cansancio, las calumnias, la propaganda negra y la represión oficial desarticulen la protesta. Por eso, impertérritos, sus áulicos congresistas acabaron de aprobar la contra-reforma tributaria concertada con los ricos para bajarle impuestos por más de $9.5 billones y rechazada justamente por el pueblo, aunque contempla unos caramelos envenenados llamados “componente social” de la reforma tributaria.

Dicho “componente social”, consiste en:1) Tres días sin IVA en el año, comprando con Tarjeta Débito; 2) Exclusión del IVA para Cirugías estéticas y bienes y servicios facturados por libreros; 3) Cesantías sin 4 × 1.000. Retiros y traslados, exentos; 4) Retención en la fuente, no de 87, sino 95 UVT;5) Otro beneficio es la rebaja en el aporte a la salud de los jubilados con pensiones entre uno y dos salarios mínimos. Beneficiará a 1 millón de personas de un salario mínimo y a 400.000 colombianos más de hasta dos salarios; 6)  la compensación del IVA, que recaerá sobre el 20 por ciento de la población más pobre, equivalente a 2,8 millones de hogares y 10 millones de personas. Este beneficio implica un costo de 1,1 billones de pesos.

(Fuente: El Tiempo.com -22 dic, 2019).

LA GUERRA CONTRA EL PUEBLO, UN COMPROMISO HISTÓRICO DEL ESTADO COLOMBIANO

Por Jeyfer Acosta Maldonado ||

Para nuestra generación seria difícil rastrear las causas del origen del conflicto y la guerra que devora cada territorio del país, de no ser porque cada día el Estado y sus aparatos de represión nos recuerdan que son ellos quienes inician la chispa de la guerra. Los últimos días los partidos políticos al servicio del gobierno de turno no han hecho otra cosa que enfocar sus esfuerzos en iniciar una guerra no declarada con las clases populares y trabajadoras de Colombia. Para un par de ejemplos tenemos las nocivas “reformas” pensional y laboral que pretenden imponer, al igual que la Ley de financiamiento. ¿A quién financian realmente? Pues por lo que se ve financia al insaciable aparato burocrático de congresistas y funcionarios públicos que ven en sus cargos un camino para el beneficio personal y que han olvidado la vocación de servicio público. Y pues claro que también financian los apetitos insatisfechos de la empresa privada porque por lo que se lee quien sale desfinanciado es el pueblo asalariado, el trabajador informal, el pequeño comerciante y campesinado.

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Y sostengo que el Estado tiene un compromiso indisoluble con la guerra porque la Historia y los hechos recientes lo comprueban. Observe atentamente cuantos actores armados han existido en el siglo pasado y cuál de los dos bandos aun sigue generando acciones de guerra contra la población civil. Se desintegraron las guerrillas liberales, el MRL, EPL, PRT, M19, Quintín Lame y recientemente las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y las políticas de guerra del Estado siguen más vigentes que nunca encarnadas en la doctrina militar del Enemigo Interno y la envejecida lógica de la Guerra Fría. Y no sólo estas acciones de perseguir, encarcelar, estigmatizar y aplicar el Lawfare (guerra y montajes judiciales) avivan la guerra sino sobretodo el abandono y desfinanciamiento de las necesidades básicas para vivir dignamente.

Fíjese, hoy basta decir articulo 44 del Presupuesto General de la Nación para entender la intencionalidad del gobierno de turno por acabar con una de las bases de cualquier democracia y sociedad moderna: el acceso a la educación superior. Y no bastando con esto, reprime de manera desproporcionada a través del ESMAD cualquier reclamo sea por las vías de hecho o de manera pacífica como lo demostraron las protestas de los estudiantes de la Universidad Nacional. Existe en el fondo de este accionar una política estatal de darle un tratamiento militar a la protesta social, de militarizar la vida civil y sobretodo de generar nuevos actores violentos innecesarios para nosotros y necesarios para sus finanzas.

El 10 de octubre del año pasado arrancaba un paro estudiantil nacional que llevaría tres meses en ser disuelto, y hoy parece que el gobierno quisiera gritar a pulmón herido “un fantasma recorre Colombia, es el fantasma del paro nacional de estudiantes”.

LA MUERTE RONDA A LOS LÍDERES SOCIALES DE LA GUAJIRA: asesinan a lideresa wayúu

Redacción La Plena Caribe ||

En la tarde del miércoles mientras almorzaba en un restaurante de Riohacha, Guajira, fue asesinada la líder comunal y política de Manaure Oneida Epiayú. Según los informes la lideresa wayúu fue asesinada de un disparo en la cabeza por dos hombres que llegaron hasta el restaurante en una motocicleta. En el mismo hecho resultaron heridos dos hombres que la acompañaban y un menor de doce años. La mujer, reconocida por su activismo social, venia denunciando la corrupción que se presenta al interior del ICBF de la Guajira.

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Cabe resaltar que el 13 de septiembre fue asesinado el palabrero y líder social José Manuel Pana Epieyú cuando se desplazaba hacia Riohacha, muerte de la cual aun no se conocen avances en la investigaciones para aclarar las causas y responsables.

LA CONTRA-REFORMA LABORAL Y PENSIONAL (Un nuevo despojo capitalista contra el pueblo asalariado)

Cada nuevo Presidente que ocupa el solio de Bolívar, consigo trae un portafolio oculto de compromisos adquiridos con los grandes Grupos Financieros nacionales y transnacionales. Como: 1) reformas fiscales para exonerar a los ricos del pago de impuesto; 2) gravar más al pueblo con cargas que aumentan los impuestos vigentes y creación de nuevos; 3) imposición de contra-reformas reaccionarias de carácter laboral y pensional; 4) abolición de subsidios para el pueblo; 5) El incremento de la militarización y represión oficial, para que las masas atemorizadas no se manifiesten con acciones de protesta.

La contra-reforma fiscal, pomposamente llamada “Ley de Financiamiento”, la impuso (por mayoría) el Congreso fraudulentamente y la Corte Constitucional al final (por mayoría), la declaró inconstitucional. No cedió a las presiones del Consejo Gremial Nacional “CGN”, el presidente Duque, el FMI, BM, OCDE, OMC, etc.

El mencionado CGN, condicionó el apoyo económico, político y electoral, al candidato Duque, a la implementación legal de lo que llamaron “Plan de Reactivación Económica”. Dentro de las exigencias, contemplan la contra-reforma laboral y la pensional.

Personas versadas en estos asuntos, aseguran que entidades del CGN ya elaboraron los proyectos de las dos (2) contra-reformas citadas y fueron entregadas a funcionarios del gobierno. Este proceder, no es de extrañar, pues obedece a una de las formas utilizadas por el CGN para imponer la política económica del país, en beneficio propio de sus actividades y negocios.

_20191017_200131La prensa nacional informó el 1° de octubre de 2019, la presentación de sendos proyectos de ley, por parte del senador fascista Álvaro Uribe Vélez y el representante León Fredy Muñoz. Es probable que el gobierno de Duque presente otro proyecto y el Congreso los acumule para la discusión y aprobación. En todo caso, noticias e hipótesis aseguran que los proyectos contienen, entre otros aspectos, los siguientes:

01 Reducción de la jornada laboral de 48 a 45 horas semanales.

02 El salario será sobre los días EFECTIVAMENTE trabajados (pérdida del domingo y festivos).

03 Los patronos podrán contratar por horas (marchita y acaba el contrato a término indefinido).

04 Derogación o abolición de los intereses a las cesantías

05 No habrá salario mínimo nacional. En las regiones deprimidas pagarían el 75%.

06 Los menores de 25 años ganarán el 75% del salario mínimo legal.

07 Jubilación, entre 2024 y 2029, para hombres a los 65 años y mujeres 62. A partir del 2030, para hombres la edad será de 67 años y las mujeres de 65.

08 Entre 2024 y 2029 las semanas cotizadas serán 1.600. 2030 en adelante, 1.820 semanas de aportes.

09 Es eliminado el aporte patronal del 4% a las Cajas de Compensación (acaba el subsidio familiar).

10 Los aportes a Seguridad Social del trabajador pasan del 8% al 12%, hasta el 2029. En adelante: 16%.

11 Las incapacidades por enfermedad serán revisadas. Hacia el futuro tendrán mucho control.

12 Las incapacidades por accidentes de trabajo, después de 3 días, hasta 180, pasan del 100% al 85% del salario. Desde 181 días, la remuneración será del 75% del salario del trabajador.

13 Las incapacidades por enfermedad común o accidentes no laborales, serán pagadas con las dos terceras partes (2/3), hasta por 8 días. En adelante será el 55% del salario.

14 Acabarían con pensión vitalicia, doble pensión. BEPS (Beneficios Económicos Períodicos) en vez de pensión. Fin del RPM (Régimen Prima Media)

15 El régimen de transición de las contra-reformas, dicen que puede producir infarto.

Dicen los politólogos avezados que, el gobierno, presentará sus proyectos de contra-reforma laboral y pensional, inmediatamente pasen las elecciones del 27 de octubre, con la expectativa de que sean aprobados antes de finalizar 2019. No lo hacen, ahora, para que las masas trabajadoras (que serán afectadas), voten por los candidatos del gran capital a gobernaciones, alcaldías, asambleas y concejos.

Un viejo refrán popular dice que “Soldado avisado no muere en guerra y, si muere, es por porfiado”. De manera que las masas trabajadoras actuales y potenciales, estamos preavisados y avisados de la terrible masacre económica, laboral y social preparada por el CGN, Gobierno y Congreso nacional. La opción es la movilización, la protesta y votar el 27 de octubre por los candidatos verdaderamente alternativos.

FUERZA OBRERA DE UNIDAD SINDICAL – FSM
16 octubre de 2019

LA ACCIDENTADA CANDIDATURA DE NICOLÁS PETRO

Carta de un lector ||

Todo empezó por allá en los meses de febrero y marzo. La incapacidad, el sectarismo y algunos otros males propios de la derecha hicieron que en cuatro años no se haya construido un proceso serio que uniera todos los intereses de los partidos alternativos en una candidatura única.

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Ante esta situación, Gustavo Petro, da un golpe de opinión y coloca a su hijo, Nicolás, como el candidato que va a derrotar a la casa Char en el departamento, situación que causo alergia y malestar en militantes alternativos. Pero, ¿qué esperaban?, si la ausencia de procesos serios llevó a Gustavo a tomar esa decisión, ¿saltándose las bases? Cuales bases, si todo indica que solo aparecen en épocas electorales.

Semanas después empieza la campaña de Nicolás, una campaña que sinceramente desde mi punto de vista ha estado mal planeada y que deja entre ver que llegar a ser poder no es una opción. Sus alianzas con personas que sólo necesitaban un aval, su apoyo a dos candidaturas en Barranquilla, Soledad y Malambo dan a concluir que como alternativos nos hemos rodeado mal y hemos dejado cooptar nuestras prácticas políticas por hábitos electoreros, hechos que reafirman mi planteamiento de qué aquí no hay un intereses serio de ser poder, aquí hay una medición de fuerza, -egoísta por cierto- para las elecciones del 2022.

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Ante esto, ya no se puede hacer más nada, solo queda la lección aprendida para que en 2023 lleguemos a contiendas electorales con un camino recorrido, un proceso serio y una opción que nos permita ser poder… y como dijo Lennin:
“la autocrítica como principal fuerza es la motriz del progreso”.